domingo, 16 de marzo de 2014

Un cuento de Abelardo Castillo

EL MARICA
Abelardo Castillo



 Escuchame, César: yo no sé por dónde andarás ahora, pero cómo me gustaría que leyeras esto. Sí. Porque hay cosas, palabras, que uno lleva mordidas adentro, y las lleva toda la vida. Pero una noche siente que debe escribirlas, decírselas a alguien porque si no las dice van a seguir ahí, doliendo, clavadas para siempre en la vergüenza. Y entonces yo siento que tengo que decírtelo. Escuchame.
Vos eras raro. Uno de esos pibes que no pueden orinar si hay otro en el baño. En la laguna, me acuerdo, nunca te desnudabas delante de nosotros. A ellos les daba risa, y a mí también, claro; pero yo decía que te dejaran, que cada uno es como es. Y vos eras raro. Cuando entraste a primer año, venías de un colegio de curas; San Pedro debió de parecerte, no sé, algo así como Brobdignac. No te gustaba trepar a los árboles, ni romper faroles a cascotazos, ni correr carreras hacia abajo entre los matorrales de la barranca. Ya no recuerdo cómo fue. Cuando uno es chico, encuentra cualquier motivo para querer a la gente. Solo recuerdo que de pronto éramos amigos y que siempre andábamos juntos. Una mañana hasta me llevaste a misa. Al pasar frente al café, el colorado Martínez dijo con voz de flauta: “Adiós, los novios”. A vos se te puso la cara como fuego. Y yo me di vuelta, puteándolo, y le pegué tan tremendo sopapo, de revés, en los dientes, que me lastimé la mano. Después, vos me la querías vendar. Me mirabas.
–Te lastimaste por mí, Abelardo.
Cuando hablaste sentí frío en la espalda: yo tenía mi mano entre las tuyas y tus manos eran blancas, delgadas. No sé.
Demasiado blancas, demasiado delgadas.
–Soltame –dije.
A lo mejor no eran tus manos, a lo mejor era todo: tus manos y tus gestos y tu manera de moverte, de hablar. Yo ahora pienso que antes también lo entendía, y alguna vez lo dije: dije que todo eso no significaba nada, que son cuestiones de educación, de andar siempre entre mujeres, entre curas. Pero ellos se reían y uno también, César, acaba riéndose. Acaba por reírse de macho que es.
Y pasa el tiempo y una noche cualquiera es necesario recordar, decirlo todo.
Fuimos inseparables. Hasta el día en que pasó aquello yo te quise de verdad. Oscura e inexplicablemente como quieren los que todavía están limpios. Me gustaba ayudarte. A la salida del colegio íbamos a tu casa y yo te enseñaba las cosas que no comprendías. Hablábamos. Entonces era fácil contarte, escuchar todo lo que a los otros se les calla. A veces me mirabas con una especie de perplejidad, con una mirada rara; la misma mirada, acaso, con la que yo no me atrevía a mirarte. Una tarde me dijiste:
–Sabés, te admiro.
No pude aguantar tus ojos; mirabas de frente, como los chicos y decías las cosas del mismo modo. Eso era.
–Es un marica.
–Déjense de macanas. Qué va a ser marica.
–Por algo lo cuidás tanto…
Y se reían. Y entonces daban ganas de decir que todos nosotros, juntos, no valíamos la mitad de lo que valía él, de lo que valías, pero en aquel tiempo la palabra era difícil, y la risa fácil. Y uno también acepta -uno también elige-, acaba por enroñarse, quiere la brutalidad de esa noche, cuando vino el negro y dijo me pasaron un dato. Me pasaron un dato, dijo, que por las quintas hay una gorda que cobra cinco pesos, vamos y de paso lo hacemos debutar al machón, al César. Y yo dije macanudo.
–César, esta noche vamos a dar una vuelta con los muchachos. Quiero que vengas.
–¿Con los muchachos?…
–Sí. Qué tiene.
–Y bueno, vamos.
Porque no solo dije macanudo, sino que te llevé engañado. Y fuimos. Y vos te diste cuenta de todo cuando llegamos al rancho. La luna enorme, me acuerdo: alta entre los árboles.
–Abelardo, vos lo sabías.
–Callate y entrá.
–¡Lo sabías!
–Entrá, te digo. 2
El marido de la gorda, grandote como la puerta, nos miraba socarronamente. Dijo que eran cinco pesos. Cinco pesos por cabeza, pibes: siete por cinco treinta y cinco. Verle la cara a Dios, había dicho el negro. De la pieza salió un chico, tendría cuatro o cinco años. Moqueando, se pasaba el revés de la mano por la boca. Nunca me voy a olvidar de aquel gesto. Sus piecitos desnudos eran del mismo color que el piso de tierra.
El negro hizo punta. Yo sentía una cosa, una pelota en el estómago. No me atrevía a mirarte. Los demás hacían chistes brutales. Desacostumbradamente brutales, en voz de secreto. Estaban, todos estábamos asustados como locos. A Roberto le tembló el fósforo cuando me dio fuego.
–Debe estar sucia.
Después, el negro salió de la pieza y venía sonriendo. Triunfador. Abrochándose. Nos guiñó un ojo.
–Pasa vos, Cacho.
–No, yo no. Yo, después.
Entró el colorado, después Roberto. Y cuando salían, salían distintos. Salían no sé, salían hombres. Sí, esa era la impresión que yo tenía.
Después entré yo. Y cuando salí, vos no estabas.
–¿Dónde está César?
No recuerdo si grité, pero quise gritar. Alguien me había contestado: disparó. Y el ademán -un ademán que pudo ser idéntico al del negro- se me heló en la punta de los dedos, en la cara, me lo borró el viento del patio, porque de pronto yo estaba fuera del rancho.
–Vos también te asustaste, pibe.
Tomando mate contra un árbol vi al marido de la gorda; el chico jugaba entre sus piernas.
–Qué me voy a asustar. Busco al otro, al que se fue.
–Agarró pa ayá –con la misma mano que sostenía la pava, señaló el sitio. Y el chico sonreía. El chico también dijo pa ayá.
Te alcancé frente al Matadero Viejo; quedaste arrinconado contra un cerco. Me mirabas. Siempre me mirabas.
–Lo sabías.
–Volvé.
–No puedo, Abelardo, te juro que no puedo.
–Volvé, ¡animal!
–Por Dios que no puedo.
–Volvé o te llevo a patadas en el culo.
La luna grande, no me olvido, blanquísima luna de verano entre los árboles y tu cara de tristeza o de vergüenza, tu cara de pedirme perdón, a mí, tu hermosa cara iluminada, desfigurándose de pronto. Me ardía la mano. Pero había que golpear, lastimar, ensuciarte para olvidarme de aquella cosa, como una arcada, que me estaba atragantando.
–Bruto –dijiste–. Bruto de porquería. Te odio. Sos igual, sos peor que los otros.
Te llevaste la mano a la boca, igual que el chico cuando salía de la pieza. No te defendiste.
Cuando te ibas, todavía alcancé a decir:
–Maricón. Maricón de mierda.
Y después lo grité.
Escuchame, César. Es necesario que leas esto. Porque hay cosas que uno lleva mordidas, trampeadas en la vergüenza toda la vida, hay cosas por las que uno, a solas, se escupe la cara en el espejo. Pero de golpe, un día, necesita decirlas, confesárselas a alguien. Escuchame.
Aquella noche, al salir de la pieza de la gorda, yo le pedí, por favor, que no se lo vaya a contar a los otros.
Porque aquella noche yo no pude. Yo tampoco pude.

sábado, 8 de marzo de 2014

El pez azul

Por María del Carmen Pineda



Recuerdo la noche inundada de aguardiente, la cumbiamba, el río… Después las voces lejanas de mis amigos,  sus “no te mueras” desesperados, el desfile de las cosas vividas, las bailarinas desnudas y yo en el centro. Creo que luego una granada explotó en mi cerebro.  Cerré los ojos y me convertí en este pez azul.  Ahora el rumor del agua es música que llena mis sentidos.  El tiempo no existe. Lo único que existe es el paso interminable de los peces.



María del Carmen Pineda perteneció al taller Relata-UIS (en esos años con el nombre de Renata-UIS) desde el año 2008 hasta el 2010. En la breve y bella vida del taller, María del Carmen es una de las asistentes con mayor trabajo y amor hacía la escritura; su desarrollo narrativo en estos años ha dado el fruto de una escritora con un talento que ha nacido de la responsabilidad asumida por ella hacía la escritura. Con este cuento sencillo y hermoso llamado El pez azul, María del Carmen fue finalista en el I Concurso de Microrrelatos “Pluma, Tinta y Papel”, organizado en Madrid, España.  

Ilustración: María Angélica Martínez Wandurraga  http://maria-chucena.tumblr.com/

martes, 4 de marzo de 2014

Integrantes Taller Relata-UIS 2014



Después de una ardua lectura de 98 textos que participaron en la convocatoria del Taller de escritura creativa Relata-UIS 2014, se ha decido abrir el cupo a 38 personas, las cuales oficialmente formarán parte de la lista del taller en la red Relata del Ministerio de Cultura. A su vez, estos seleccionados recibirán material narrativo gratuito y el compromiso de parte del director del taller a un proceso de lectura individualizado y grupal cuyo objetivo será el de una revisión comentada y constante del trabajo hecho por cada uno. 
En cada uno de los textos seleccionados se ha percibido una habilidad narrativa que merece ser reconocida y trabajada en búsqueda de una voz propia, 
A continuación la lista oficial del Taller de escritura creativa Relata UIS, el cual iniciará este viernes 7 de marzo a las 6 pm en la sala Zalamea de la UIS. Bienvenidos todos al equipo Relata-UIS. 


María del Pilar Morales


Maximiliano Garavito


Luis Lambis


Mónica Cardona


Vanessa Acevedo


José Daniel Fonseca 


Milton Hillera 


Marlon Téllez 


César Medina

Melissa Velandia

Paola Andrea Morales Contreras

Jesús Jaimes

Alejandro Gómez

Gloria Pineda

Carolina Álvarez Quintero

William H. Rodríguez

Edgar A. Henao 

Sofía Ravelo Rivera

Andrés Arenales Duarte

Gerson Grimaldo Sánchez

Luis Carlos Mantilla Espinosa 

Alexis Caballero

Frank Pineda

Felipe Montaguth

Sergio Carreño Chacón

Lucy Victoria Ojeda

William Cacua

José Luis García Cubides

Astrid del Pilar Martínez

César Castañeda Plata

María del Mar Morales

Kevin Garzón

Carlos Augusto Morales



María José Triana


Gloria Marcela Estévez


Gustavo Adolfo Fonseca 


Fernanda Téllez Vega



Emanuel José Acuña Silva











miércoles, 5 de febrero de 2014

ABIERTAS LAS INSCRIPCIONES AL TALLER DE ESCRITURA CREATIVA RELATA-UIS BUCARAMANGA 2014

El Taller de Escritura Creativa Relata-UIS, perteneciente al Ministerio de Cultura y a la Dirección Cultural UIS, abre las inscripciones desde el viernes 31 de enero hasta el viernes 21 de febrero de 2014.
Dirección Cultural UIS y el taller de escritura creativa Relata-UIS convocan a escritores, estudiantes de literatura, docentes, periodistas y demás personas interesadas en la creación literaria a participar en el Taller de Escritura Creativa Relata-UIS Bucaramanga 2014, que abordará este año la escritura del género cuento, así como la crónica literaria.
Estos talleres se realizarán de manera gratuita, incluido el material de soporte, desde el 7 de marzo hasta el 28 de noviembre del presente año.
Repetimos, el Taller Relata-UIS es gratuito.
Este taller tiene por objetivo estimular la producción literaria de nuevos autores, transmitir instrumentos teóricos y prácticos para el desarrollo de procesos de escritura creativa y explorar las claves de la escritura mediante lecturas, ejercicios de taller y confrontación con lectores calificados.
Requisitos para los interesados:
  • Una breve reseña biográfica. No más de una página
  • Un cuento, narración de una situación o fragmento (máximo 2000 caracteres sin espacio).
  • Una hoja con los siguientes datos: nombre completo, edad, correo electrónico y teléfono.
  • Solo podrán inscribirse personas desde los 16 años de edad (los menores de edad seleccionados deben presentar autorización de padres o acudientes para asistir al taller).
  • Solo se aceptará una inscripción por persona.
Estos documentos deben ser entregados en la oficina de Dirección Cultural UIS, a más tardar el 28 de febrero de 2014, a las 6 pm, en impresión física, o en archivo digital al correo electrónico uisrenata@gmail.com
1. Criterios de selección:
Únicamente el director del Taller Relata-UIS seleccionará a los 35 asistentes que conformarán el Taller de Escritura Creativa Relata-UIS Bucaramanga.
  • La selección se hará con base en la calidad de los textos presentados.
  • En caso de considerarlo necesario, el director del taller podrá llamar a entrevista a los postulantes.

2. Responsabilidades de los asistentes al taller:
  • Al participar en esta convocatoria, el participante se compromete, si es seleccionado, a asistir al menos al 75 % del taller. De lo contrario, perderá su cupo y la posibilidad de volver a presentarse el año siguiente.
  • Aquellos que deseen asistir al taller sin formar parte de los seleccionados, podrán hacerlo; sin embargo, solo los seleccionados en la convocatoria formarán parte de la lista oficial de ingreso al taller, así como de su material bibliográfico. Por esto mismo, se pide a los futuros asistentes no oficiales cumplir con el material de consulta bajo su propia responsabilidad.
  • No se admitirán personas que en años anteriores hayan tomado el taller y no hayan cumplido con la asistencia requerida.
Horario presencial:
Los viernes, de 6.00 p.m. a 9.00 p.m., en la sala Jorge Zalamea. Este horario puede verse afectado ante compromisos del tallerista o la visita de escritores al mismo taller.
El  día 3 de marzo, Dirección Cultural UIS y el blog del Taller Relata-UIS harán pública la lista de los seleccionados. Así mismo, el director del taller, por medio de correo electrónico, se comunicará con los seleccionados para confirmar su aceptación en el taller. Estos seleccionados deberán confirmar su asistencia al taller antes del 5 de marzo de 2014, dando respuesta al correo en mención; de lo contrario, perderán su cupo y se tendrá en cuenta al próximo en la lista de espera.




Miguel Castillo Fuentes, director del Taller de Escritura Creativa Relata-UIS.
(San Gil, 1985) En el 2003 ingresó al taller literario Umpalá y en el 2009 se una al taller de escritura creativa RENATA-UIS (hoy RELATA-UIS). Ha obtenido múltiples en concursos de cuento, entre ellos el segundo puesto en el Concurso Nacional de Cuento La Cueva 2012. Es autor de los libros de cuentos Peces para un acuario (2010), Noctambulismos (2013) y Tres hombres solos (2013). También ha publicado en las antologías de cuento Demasiado jóvenes para morir, cuentos de la Generación del Abandono; Líneas de sombra, antología de cuentos del taller Renata-UIS; Ruidos en el techo, antología de cuento santandereano; La piel de Mabina y otros cuentos y La Cueva por Colombia 5. Sus cuentos han sido publicados en diferentes medios, entre ellos La Movida Literaria; El Espectador; Revista Santander; Revista Sur; la Revista Puesto de Combate; Hermano Cerdo, de México, y el fanzine ETC # 3 “Fobias y Filias”. Actualmente trabaja como tallerista del Plan Nacional de Lectura y Escritura del Ministerio de Educación Nacional y el Concurso Nacional de Cuento RCN-MEN, y dirige el Taller de Escritura Creativa Relata-UIS Bucaramanga.


sábado, 16 de noviembre de 2013

El cuento de la semana: EN EL CIELO TAMBIÉN MATAN

Para el taller Relata-UIS es un orgullo presentar el trabajo de Iván Ariza Ruíz, integrante del taller quien recientemente ha obtenido el premio de novela en las Becas de creación literaria de la Gobernación de Santander. Como parte de su trabajo, publicamos un cuento publicado anteriormente en la antología Líneas de sombra, del taller Relata-UIS. Los dejo pues, con un cuento digno de leer y releer, especialmente por el tratamiento hecho a un tema que en su mayoría ha sido desatinado en el marco de la literatura nacional. 

EN EL CIELO TAMBIEN MATAN
 Por Iván Ruiz Ariza


Setenta y cinco metros más cerca del cielo. La asunción de María. 601, 602. ¡Uff que calor! No, la asunción de María no pudo haber sido tan lenta, menos tan tortuosa. 613. Ella iba con su sólo cuerpo inmaculado, yo con este negro féretro…
686,687. Además a ella le irían cantando un coro de Ángeles celestiales, yo voy con este tropel de mariachis que no cantan, solo sudan y se quejan…
703 peldaños, falta poco para el veinteavo piso, como pesa este cabestro que sostiene este féretro negrísimo. ¡Ay! María Santísima como pesa la muerte mientras uno vive. Y nosotros que venimos desde el subsuelo, desde menos cero, desde el estacionamiento...
826, falta poco,  poquísimo para llegar a la “suite” de este puto edificio tan elegante y con el ascensor dañado…
888, ¡que número de coincidencia! Para echarle al chance o la lotería. Siento que hemos llegado al cielo. ¡Uffff! ¿A quien se le ocurre a estas alturas de la vida, velar a un pariente en el propio apartamento? Si no fuera tan majestuoso este edificio pensaría que se trata de una familia pobre… ¡Pero no! Don Armando me dijo bien clarito que habían solicitado servicio de lujo tipo emperador, con servicio extra de mariachis y diez litros de sello azul. Eso si que es tener plata para derrocharle a la muerte. Deben ser unos pesados. “Traquetos” me imagino. ¡Hay! Descargo aquí mismo este cajón, sobre la alfombra persa de la entrada, con mucho cuidado para que no se vaya a astillar. Como pesa este ataúd, como pesa la muerte cuando uno la lleva a cuestas desde abajo, desde el fondo, desde la mismísima prehistoria personal.
Servicio emperador con ribetes y manijas de oro de dieciocho kilates. ¡Qué platal! Este hijo de madre ataúd se parece a la entrada de este apartamento, toda enchapada y en madera  fina. Creo que llegamos, he perdido la cuenta de los pisos, pero esta es la entrada mas elegante que he visto a lo largo de este tortuoso ascenso, donde las escaleras continúan solo al fondo del pasillo. Mejor timbro de una vez y le voy diciendo a estos mariachis que se preparen y vayan descargando la caja de whisky. ¡Bueno señores a lo que vinieron! Fino timbre este, debe ser de los caros, con musiquita de Chopin y todo. Señora muy buenos días, Funeraria el Sagrado Corazón de Jesús, me encargaron traer un servicio de lujo tipo emperador, con mariachis y servicio de licor. ¿Este era el apartamento del fallecido Adaníes Castaño? ¿Que no? Como que espere le pregunto a la patrona. ¿Luego no sabe si aquí hay un muerto? ¡Tráigame un vasito de agua por favor!
Ahora sale esta señora elegante a decirles a los mariachis que dizque el señor está cumpliendo años, que este es el octavo, que el muerto esta en el veinteavo, que porque no tocan, que tómense un traguito, que tales, que pascuales, que trucos, que bambucos... Señores no olviden que ustedes ya vienen contratados, tenemos que salir rápido de esto, hay un muerto esperando el servicio, somos una funeraria sería, además don Armando…. (Felicidades, felicidades…)
Bueno, será esperar a que echen la tocadita mientras me tomo este vaso. Yo pedí de agua, tal vez se equivocaron por lo del festejo y me han traído un doble; ¡ah! es scotch y supo a gloria. ¿Me da otro mientras cantan? Es que como la señora dijo que la suite es más arriba, así recobro alientos para lo que falta. Muchachos toquen las mañanitas. ¡Uff! Aquí adentro que bien se siente, muebles en tafetán, cortinas en muselina, cubiertos de plata, que apartamentazo. No me lo creerían ni mis compañeros de la facultad de decoración de interiores, esto es puro  Feng chui. ¡Canten, canten señores mientras me tomo el tercero y nos vamos! Se justifica esta paradita de camino al cielo raso. Que duro es ascender al cielo. La virgencita no tomaba, me imagino que era abstemia. De pronto uno que otro vinito. En cambio uno sin necesidad de ser santo, se sufre pero se goza. Lo bueno de ser humano, de ser mortal.
Bueno aquí vamos, 889, 891… Muchachos esa platica de la serenata no nos cayó mal. 895, 897, como pesa este aparejo, tuvieron que pedir féretro de la mejor madera con ribetes de oro incluidos. 904. La suite queda  dizque en el penthouse, en el piso veintiocho, uff, que calor hace. 963, se cayó el del bandoleón, debieron ser por los whisky’s que nos tomamos en el octavo. Es que cargar madera a cuestas en estas escaleras es muy duro. 995, estos mariachis abusivos se vienen tomando una de sello azul, habrá que descontarla y decirle a don Armando que se partió en la subida. Señores, por lo menos alcáncenme un traguito para amortiguar la subida. Uy, tal vez eran contrabandistas los del octavo. Si eso era así, entonces los del penthouse si tienen que ser narcos como pensó don Armando. Si el octavo era un olimpo, el pent house tiene que ser el cielo. 1002,1003... La semana pasada fue el político ese que tenía nexos con los paramilitares. Tocó caminar con el cajón dieciséis kilómetros por camino de herradura antes de llegar a esa hacienda con capilla, con mausoleo y hasta zoológico incluido. 1133, pero no, nada como esto, es la subida al mismísimo calvario.
Se acabó la de sello azul y mi garganta reseca pide que pare o que me tome otro etílico como manda el reglamento. Sudo copiosamente, mejor dicho, a chorros. 1250 escalones, ya no siento las piernas. Sin que me diera cuenta estos estúpidos mariachis ya se han destapado otra botella. Que baje el del violín y que los del octavo se la repongan. Al fin y al cabo por culpa de ellos es que estamos tomando. Si los deudos del pent house revisan las cajas de licor, vamos a tener verdaderos problemas.
1393, ciento veinticinco metros mas cerca del cielo, más los dos mil seiscientos cuarenta de esta fría capital sobre el nivel del mar, equivalen a las primeras nubes de las regiones celestes. ¿Cuánto se echaría la santísima virgen en ascender al cielo?
1492, por ir contando escalones ya no se qué piso es este. Mientras uno va subiendo al cielo tiene que ir sufriendo los rigores de la vida elegida. Yo elegí ser embalsamador de cuerpos y aquí voy como emisario de la muerte. Que sería de mí sin la muerte, que sería de mi familia sin el sustento que nos procura la muerte. ¡Ah bendita muerte! Como pesa esta muerte cuando aún vivimos…
1538. Ya veo sobre el cenit una fina claridad que anuncia nuestra llegada al cielo. Mi pecho convulsiona y mis piernas sienten recuperar esa paz que propicia toda llegada a cualquier destino, con más razón al cielo, al cielo  raso bendito de este encumbrado edificio. En este interminable y extenuante ascenso a través de este túnel del tiempo nos hemos sabido terminar tres botellas de whisky. El coro de hombres que me acompaña posa como una hueste de ángeles exhaustos después de una batalla contra una legión del infierno. Sólo que vienen en chamarras negras y sombrero ancho. Como el ataúd con que he coronado mi ascenso, tienen también ribetes áureos en su ropa. Casi todos estos bigotudos al igual que yo, traen la expectativa de la paga a expensas de un muerto. Como los sicarios del político de la semana pasada que según los titulares de la prensa, quedaron ricos con la paga recibida por pasarlo a mejor vida. 1810, por fin la llegada a este gran pasillo trae consigo un profundo resplandor celestial que me anuncia la salida del túnel de mis esfuerzos. Es como volver a nacer mientras alguien apenas se esta muriendo. Adaníes muere para que yo viva, para que yo me procure el santo alimento. Adaníes muere, los mariachis cantan. Es la simbiosis de la vida y la muerte. El muerto alimenta la vida que no se detiene en su feroz carrera hacia la muerte…
1819. Ya estamos aquí, luego de mil ochocientos diecinueve escalones, a unos ciento ochenta y ocho metros, conviviendo con las nubes pero aún adheridos a todo ejercicio terrenal, ascendimos en busca de nuestra dignidad laboral y la fortuna de nuestros jefes. Yo creo que la virgen María quizá nunca supo que también ascendía, no sólo en busca de su dignidad personal sino también de la fortuna de la iglesia. Vinimos a cantar la partida de Adaníes el rico, y la llegada de nuestra hermana la muerte que de cuando en cuando suele visitarnos. Por eso este coro viene de negro para cantarle a la muerte, no al muerto que ya está muerto.
Llegamos, por  fin el cielo. Una puerta de oro se abre, y el resplandor del pent house deja entrever algunas efigies traslucidas. Estamos a contraluz y por eso no vimos que se trata de hombres equipados con armas de largo alcance. ¿Armas de largo alcance en el cielo? Don Armando y yo teníamos razón, no podían ser sino: ¡narcotraficantes!
Salen, nos apuntan y nos insultan con palabras soeces. Yo sólo atino a preguntar si aquí es donde vivía el difunto A-DA-NÍ-ES  CAS-TA-ÑO,  que vengo en nombre de la funeraria del Sagrado Corazón de Jesús a traer el servicio fúnebre de lujo tipo emperador con servicio extra de mariachis y… si- siete botellas de sello azul, el cual fue cancelado en su totalidad desde el día de ayer. ¡Que si me regalan un vaso de agua! En ese momento, desde el hall sale el grito desgarrador de una señora que unos momentos antes hablaba por teléfono y ahora se desmaya, preciso cuando los mariachis se preparaban a cantar como para bajarle de tono al antipático recibimiento.
Mil ochocientos diecinueve escalones, ciento ochenta y ocho metros, mas los dos mil seiscientos cuarenta metros de altura sobre el nivel del mar de esta fría ciudad, ahora… ¡Más cerca de la muerte! Pienso que ascendimos 1819 escalones con nuestro propio féretro a cuestas, mientras que un hombre que me ha empezado a apuntar con un fusil en mi garganta me increpa amenazante, estrepitoso, acelerado, mil preguntas a la vez que no se cómo responder: “-El patrón acaba de morir asesinado, ¿quién carajos ordenó este funeral?”




IVAN RUIZ ARIZA.
Bucaramanga, 1.968. Abogado de la Universidad Santo Tomás. Ha cursado estudios en Diplomado de Literatura Contemporánea en la ciudad de Bucaramanga a instancias de la Universidad Industrial de Santander y el instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga en el año 2.000. Primer Puesto en el Concurso Bicentenario de Novela Gobernación de Santander-Universidad Autónoma de Bucaramanga 2013. Segundo Puesto del Concurso Bicentenario de Novela Gobernación de Santander-Sic Editorial, con la obra  “El Secreto de los Monjes Capuchinos”, año 2010. Su primera publicación fue hecha en el año 1.994, en el marco del concurso nacional de cuentos para autores inéditos “FUTACISCO”, Cali, con el cuento “La tierra de la felicidad”. Otras publicaciones de poesía fueron hechas en el marco de las convocatorias nacionales de poetas “Que no calle el cantor”, el Socorro, Santander 1.997 y año 2.000. Su primera obra de cuentos “El Mastín y otros Relatos”, es una saga de ocho cuentos negros sobre la violencia en Colombia. Ha sido publicado en la antología de cuentos “Líneas de Sombra” del Taller de literatura Renata UIS en el año 2010; en la Antología Nacional de cuento Renata III, “Suenan Voces” editado por silaba editores con auspicio del Ministerio de Cultura. Año 2010, y en la Antología de cuentos Relata V y “Las maneras del Abismo” editado por la Universidad Industrial de Santander. Año 2011.


miércoles, 31 de julio de 2013

El cuento de la semana

En esta ocasión el taller de cuento RELATA-UIS tiene la grata obligación de presentar y publicar dos cuentos pertenecientes a integrantes del taller. La razón de esta "obligación" está en que ambos autores recibieron un reconocimiento importante en dos diferentes concursos literarios. Sus cuentos forman parte de lo que se ha llamado la minificción (ese aparente subgénero del cuento), tema que se trabajó en la primera parte del taller RELATA-UIS de este año. Para ellos dos felicitaciones porque como dijo un amigo hace poco, lo mejor de los concursos literarios es que quedes de segundo. A todos los Relatos, incluyendo a los dos autores ganadores, los dejo con la obligación de más lectura y más trabajo.  



FEA
Pablo Antonio Rangel Díaz
Le dijo las palabras más hermosas que ella hubiera podido escuchar jamás; le estaba mintiendo.


Pablo Antonio Rangel Díaz:  
nace en la ciudad de Bucaramanga en el año 1964. Es el penúltimo de diez hermanos. Actualmente está casado con Beatriz Elena Lara, de cuya unión nace Andrea Catherine y pablo Cesar.
Cursó estudios tecnológicos (pecuaria) en la modalidad a distancia de la universidad industrial de Santander, y realizó posteriormente el ciclo profesional como médico veterinario y zootecnista en el instituto universitario de la paz (UNIPAZ) en Barrancabermeja. El  gusto por la escritura lo desarrolló desde temprana edad escribiendo cuentos en las paginas sobrantes de los cuadernos  del colegio (especialmente el de matemáticas) hojas sin vida que terminaron taponando las cloacas de las alcantarillas de la casa. Desde aquel entonces a hoy, todos sus escritos  no han conocido destino distinto. Pertenece al Taller de cuento Relata-UIS desde el año 2013. 

PUNTO
José Daniel Fonseca

Sus días no volvieron a ser los mismos desde que lo conoció; fue en un modesto evento donde estaba el gran escritor. Jaime, joven estudiante de literatura, lo interceptó cuando salía y le habló de lo que pudo; de los vibrantes cuentos leídos. El escritor le dijo que siguiera en contacto por Internet y se fue apresurado. Meses después, Jaime solicitó su amistad en Facebook y éste lo aceptó. Revisaba a diario sus publicaciones y sus comentarios. Una tarde, animado por su inocencia, le escribió una carta de cinco páginas, con notas al pie y palabras rebuscadas. Al cabo de un día no hubo respuesta. Pasada una semana tampoco. Cuando Jaime empezaba a perder la esperanza, el escritor revisó el mensaje y quedó en ‘visto’ a las dos y treinta y cuatro de la mañana. Cuarenta minutos después, Jaime encontró una respuesta: era un punto; redondo, negro e irrepetible.


José Daniel Fonseca:
Nació en Bucaramanga. Es estudiante de sexto semestre de derecho de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, investigador en estudios interdisciplinarios del derecho. Coordinador del semillero 'Alterius' de estudios filosófico-jurídicos. Ha sido ponente en diversos eventos a nivel local y nacional sobre temáticas de filosofía y sociología del derecho. En 2012 fue publicada una investigación jurídica, que lo incluye dentro de sus autores, en la revista “Diálogos de Derecho y Política” de la Universidad de Antioquia. Ha publicado cuentos y textos en el diario El Espectador, la Revista Apalabrar y el periódico Íkaro de la Universidad Santo Tomás. Desde el 2013 pertenece al Taller de cuento Relata-UIS, adscrito al Ministerio de Cultura y la Universidad Industrial de Santander. 


jueves, 18 de julio de 2013

Escritores invitados al Taller de escritura creativa Relata-UIS en el 2013

A lo largo de este 2013 el taller de cuento y escritura creativa Relata-UIS ha recibido la visita de cuatro escritores de talla y reconocimiento nacional. De cada uno de ellos hemos aprendido diferentes aspectos del cuento, la literatura y el difícil camino de la escritura, por esto mismo dejamos a disposición de los visitantes al blog de Relata-UIS un pequeño archivo fotográfico de estas visitas así como enlaces donde se podrá leer parte de la obra de estos escritores. Para ellos gratitud y un abrazo enorme desde Bucaramanga.


Oscar Estévez Lizarazo:
EL SOPOR DE LAS HOJAS QUE TIEMBLAN (poesía, 2002)
OJO VACÍO (poesía, 2010) http://cultural.uis.edu.co/files/libro%20ojo%20vacio%20VOL%202.pdf
VIENTO DESBOCADO (poesía, 2013) http://cultural.uis.edu.co/files/oscar%20estevez%20cs4.pdf




























Ricardo Abdahallah:
NOCHE DE QUEMA (cuento, 2002) y LICANTROPÍA (novela, 2002) http://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=1&d=649,751,1,1,649
LAS EXTRAÑAS CIRCUNSTANCIAS QUE RODEARON LA VIDA DE WILLIAM CRUZ
(cuento, 2010) http://cultural.uis.edu.co/files/LAS%20EXTRANAS%20CIRCUNSTANCIAS.pdf





John Freddy Galindo Cordóba: 
VENTANAS DE OTROS DÍAS (poesía, 2007) 
KARAOKE DEMON (poesía, 2010) 
L (poesía, 2011) 





José Zuleta Ortíz:
LAS ALAS DEL SÚBDITO (poesia, 2002)
MÚSICA PARA DESPLAZADOS (poesía, 2003)
LA LÍNEA DE MENTA (poesía, 2005)
MIRAR OTRO MAR (poesía, 2006)
LAS MANOS DE LA NOCHE (poesía, 2007)
EMPRENDER LA NOCHE (poesía -antología-, 2008) http://jozulor-emprender.blogspot.com/
LA SONRISA TRUCADA (cuento, 2008)
TODOS SOMO AMIGOS DE LO AJENO (cuento, 2010)





Luis Darío Bernal Pinilla
CATALINO BOCACHINA (novela, 1979 y reeditado por Alfagura en 1995)
CORALITO (novela, 1990)
FORTUNATO (novela, 1994)
KATAPLUM PLAM PLUFF (novela, 2002)
CARNAVALITO (poesía, 2010)





Fabián Mauricio Martínez
UNA CIUDAD LLAMADA BUCARANADA (cuento, 2010)
ME LLAMO JOSÉ ANTONIO GALÁN (novela histórica, 2011) 



Íos Fernández
EL SIGUIENTE POR FAVOR (cuento, 2012)



Juan Carlos Moyano
CUANDO LAS MARIONETAS HABLARON (teatro, 1975)
EL PROFESOR PROMETEO (teatro, 1976)
SIMBIOSIS (teatro, 1985)
MAYAKOVSKI, POEMA TRÁGICO PARA CIRCO Y TEATRO (teatro, 1986)
RUMIPAMBA, EPOPEYA FANTÁSTICA DEL VALLE DE ATRIZ (teatro, 1987)
LA TEMPESTAD (teatro, 1988)
MEMORIA Y OLVIDO DE ÚRSULA IGUARÁN (teatro, 1991)
LA BRUJA O EL SUEÑO DE LAS TORMENTAS (teatro, 1993)
SEXUS (teatro, 1995)
LOS DEMONIOS (teatro, 1997)
LA NUEVA PREHISTORIA (teatro, 1998)
EL NOMBRE DEL MUNDO ES BOSQUE (teatro, 1999)
LA HISTORIA DE UN CABALLO QUE ERA BIEN BONITO (teatro, 2003)
ARTE DE LABRANZA (teatro y ensayo, 2013)